Ahora en serio !!!, después de tantos años deambulando por
escenarios de feria en feria, ¿tú crees de verdad que soy estúpido, ó que me he
caído de un guindo ?.
O realmente piensas que los músicos somos una pandilla de
descerebrados, escoria de la sociedad sin valores con los que puedes jugar con
su trabajo sin ningún tipo de escrúpulos y que nos vendemos por una cerveza.
Pues
no hijo, no !!!, Somos igual que el resto de trabajadores que
curran muy duro sin descanso para llevar el pan a su casa. No por tener una
sonrisa permanente sobre el escenario, significa que no lloramos en camerinos.
Y me refiero a esos señores que amparados en esa bonita
palabreja llamada “CATERING”, que dicho sea de paso, se la han robado a los ingleses para
darse más caché. Se creen los reyes del mambo.
Evidentemente no todos entran en el saco, porque hay gente muy
profesional y honrada que dignifica esta
profesión. Pero hay una “gran minoría” que van de listos por la vida. Y para
listo yo.
Hoy en día cualquier tipo que ha servido copas en la fiesta
de un amigo, monta una empresa de hostelería y se cree con el derecho a ponerle
precio a mi trabajo con mentiras, robándome mi tiempo y mi paciencia.
Cierto es que entre el casetero (que ese es su verdadero nombre) y el músico, siempre ha existido una relación
de amor y odio. Pero en realidad, ninguno hemos podido pasar el uno sin el
otro. Pero a día de hoy, te encuentras a
cada sinvergüenza suelto que da pena
dedicarse a esto. Quería recordarle que sin un músico en tu caseta, la fiesta
no sonaría igual.
Lo que hace un músico, ya sea profesional, aficionado o hasta improvisado, es tratar de generar alguna sensación en el
oyente. La creación musical estimula la percepción del ser humano y puede desde
entretener a la persona hasta aportarle algún tipo de información. Y no todo el
mundo es capaz de generar música. Pero poner un cubata o abrir una lata de
refresco… sabe cualquiera.
0 comentarios:
Publicar un comentario